miércoles, 5 de agosto de 2015

De cómo los Juegos pueden motivarte


Hace ya tiempo que me cambió el chip. Pasé de querer verme fuerte a querer estarlo de verdad. De querer verme tipín a querer ser capaz de hacer cualquier cosa que se me ponga por delante. Y creo que ha llegado el momento de dar el siguiente paso.

Si bien sigo entrenando musculación de manera habitual, seamos sinceros, me aburre demasiado. Tan sólo cuando entreno con algún amigo y nos llevamos al pique extremo me siento realizado entrenando en un gimnasio convencional. Y es que ¿para qué voy a ejercitar músculos aisladamente y de manera mecánica y repetitiva pudiendo convertir cada entrenamiento en un reto, en una batalla, en un juego?

Hace ya unos meses que practico habitualmente Crossfit y cada día me gusta más. Porque cada día es diferente, extremo y divertido. Y sin darte cuenta, los cambios físicos vienen solos. ¡Hay gente que cree que he “echado tripa” cuando me ven vestido, cuando lo que he hecho es fortalecer el tronco y abdomen como nunca antes! Y es tal mi motivación con esta peculiar disciplina deportiva, que cuento los días que me separan de poder realizarla más regularmente y a lo grande.

Hace unos días tuvieron lugar los Reebok Crossfit Games en su edición de 2015 y yo fui uno de los que se quedó despierto la madrugada del lunes para ver si Mat Fraser se hacía con el título. Lamentablemente no fue así, aunque el ganador más que merecido, fue Ben Smith, en su séptimo año participando. Y su box se llama “Crossfit Krypton” así que, ¿cómo me voy a quejar?

En esta competición, lejos de únicamente competir haciendo Clean & Jerks y demás ejercicios crossfiteros, se lleva a los atletas a su límite. A los ejercicios habituales se les unen cada año nuevas invenciones, carreras, natación y cualquier reto físico y mental que se les ocurra a los responsables, con Dave Castro a su cabeza.

Semejante competición es todo un espectáculo. Y una fuente de motivación increíble. No es que te vengas arriba creyendo que algún año puedas estar ahí. ¡Sería como creer que si nadas mucho vas a ir a las olimpiadas! Pero si que te motivas de alguna manera. Porque esos atletas, lejos de saber a lo que van a enfrentarse, simplemente entrenan para dar lo mejor de si. Entrenan para estar todo lo en forma que puedan, y cruzan los dedos para que las pruebas de la competición tengan más de aquello que se les da mejor. ¡Y es que las pruebas se desvelan momentos antes de competir, como si del Torneo de los Tres Magos se tratase!

Y una vez más, notas que tu chip cambia. ¿Por qué no voy a entrenar para estar preparado para lo que sea? ¿Y si a parte de mis sesiones de HIIT salgo a correr más, simplemente para coger fondo? ¿Y si en alguna de las carreras de obstáculos que hago trato de competir de verdad? ¿Y si cuando voy a la piscina o la playa, en vez de remojarme sin más me hago unos largos? ¿Y si además de los WODs, me quedo algún rato de Open Box a practicar mis movimientos? ¿Si puedo ser mejor en más cosas, porque narices voy a conformarme con menos?

Llevo tanto tiempo entrenando con el piloto automático puesto, que necesito un cambio. ¡Y así va a ser!

martes, 9 de junio de 2015

#OperaciónThor y #BeMoreHuman en las aulas

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de acercarme al IES Valdebernardo a hablar a los alumnos de secundaria de mi experiencia en esto de la vida sana y el deporte. ¡Y fue todo un reto para mi! No es que me imponga hablar en público. Las decenas de charlas en institutos, congresos y convenciones me han curtido al respecto. Pero estaba acostumbrado a hablar de ciencia, de dinosaurios, de investigación, de ciencia ficción... temas que poco tenían que ver con el fitness.




Cuando Rafa del Olmo me propuso ir a su instituto a tratar de motivar a sus alumnos a vivir de un modo más sano me lo vi como un gran reto. Y al mismo tiempo, sentí cierto miedo. Porque es un tema peligroso y peliagudo, ya que es fácil caer en tópicos, en "tienes que estar delgado" o en sermones de "tenéis que comer más verduras, chicos" que entran por un oído y salen por el otro a los adolescentes. ¿Cómo lo abordé? Pues contando mi historia. Recapitulando mi motivación inicial y como se había ido modificando hasta ser lo que es hoy en día. Hbalando de lo necesaria que es la alimentación, no para verse bien, sino para estarlo de verdad. Y ahí fue donde mi discurso fue el del divulgador científico que hay en mi interior. Logré que por pura lógica ellos llegaran a la conclusión de por qué hay que mantener una dieta variada y equilibrada en función de las necesidades de nuestro metabolismo. Y creedme, que un grupo de chavales conteste a preguntas lanzadas desde el ponente es dificil. ¡Y más cuando las respuestas iban encaminadas a desayunar convenientemente o comer frutas y verduras para que no nos falten micronutrientes esenciales!


El miedo se disipó, y vi caras de alucine y emoción al hablar de retos, de obstáculos, y de cómo el deporte ayuda a mucha gente a salir adelante tras lesiones muy serias, como es el caso de Victor Tasende (tuve que mencionarte tio, y alucinaron mucho). La Spartan Race y demás carreras de obstáculos les llamaron enormente la atención. ¡Hasta el punto que me preguntaron por la edad mínima para participar! Y todo lo cerré con el broche de oro que es el vídeo de #BeMoreHuman.

¿Somos bichos raros? Es posible. Pero creo que logré que algunos alumnos se animaran a serlo.


viernes, 5 de junio de 2015

¡Volvimos a Esparta!

El pasado sábado 30 de mayo volvimos a Esparta. ¡Y por la puerta grande! A las 8:30 de la mañana ya estabamos Jose María, Chema, Antonio y yo recogiendo las dorsales y practicando nuestros "AROO!". Y es que a las 9:30 salía nuestra tanda de la Spartan Super. ¡Nada más y nada menos que dos tandas después que la élite! Y la verdad es que agradecimos correr tan tempranito. Aunque ir los 4 en equipo y querer mantener el ritmo del que en cada momento iba más flojo nos retrasó, conseguimos terminar la carrera en 3 horitas. Fueron 13 kilómetros cargados de polvo, tierra, obstáculos, burpees... y barro. ¡Mucho más barro que el año anterior! Juntos logramos vencer cada obstáculo. Y juntos llegamos a la línea de meta. ¡Y qué bien nos supo esa medalla!



Tras recoger los merecidos premios y hacernos las necesarias fotofinishers, nos dirigimos a lavarnos a manguerazos y descansar. Pero sólo por un rato. Y es que por la tarde, entre las 15:30 y las 17:00 aun corríamos muchos de nosotros la Spartan Sprint. A las 15:30 salían los equipos de Reebok ES y Men's Health. Tuve la oportunidad de luchar codo con codo con mis compañeros de MH, pero tuve que lucir nuestra equipación de guerra en mi pripio equipo a las 16:15, cuando los novatos de #OperaciónThor se enfrentaban por primera vez a las Termópilas.



La Sprint fue toda una experiencia ejemplar. Y es que, si bien el año pasado yo mismo descubrí que era capaz de superarla sin problemas, esta sensación se ha repetido en el resto de integrantes del equipo. Pasándolo mejor o peor, sufriendo más o menos, Aaron, Jorge e Iñaki llegaron a la meta tras sorprenderse de todo lo que eran capaces. Y juntos, saltamos las brasas y nuestras medallas nos recibieron al cruzar la línea de meta.



Lo que pasó luego también fue parte de la tradición espartana. Abrazos, gritos, fotos, manguerazos, y una cena más que merecida junto con otros amigos espartanos que habían pasado por lo mismo ese mismo día. Espartanos todos. Hermanos.



Desde aquí dar la enhorabuena a todas y todos los que se atrevieron a ponerse a prueba, cruzar los límites y ser más humanos el pasado fin de semana. Gracias a Men's Health por incluirme en el equipo (nos vemos en Barcelona, no hay excusas) y a Reebok por la genial equipación con la que nos entrentamos a la Sprint ¡Valéis vuestro peso en oro! A mis compañeros, por ser los mejores guerreros que podría desear tener a mi lado en cualquiera de estas carreras.

Y a tí, que estás leyendo esto y sintiendo un pinchacito de motivación. Porque sé que a la próxima te vas a apuntar. Porque nos veremos en Esparta. AROO!!